Vengo a que me miren el colesterol

En esta época de crisis económica, más que nunca, hay que valorar la eficiencia de nuestras actuaciones, ya que la mejora de la misma es el mejor ajuste posible.

A pesar de que según el PAPPS, el cribado para la hipercolesterolemia debe ser entre 5 y 6 años, la realidad es que la demanda por parte de los pacientes es superior. Puede ser por costumbre en la realización de revisiones de empresa con esa periodicidad, importancia excesiva dada por parte de ellos mismos al tema junto a los medios de comunicación, o rutinas erróneas de los propios profesionales.

Para el caso de prevención primaria de la enfermedad cardiovascular, según los protocolos vigentes en nuestro medio, en pacientes con RCV > 10% se debe realizar una analítica trimestral hasta alcanzar el objetivo de control, y luego semestral.  Para los de RCV < 10%, analítica anual. Para los que inician tratamiento farmacológico, se realizará determinación cada 3 meses hasta alcanzar el objetivo y luego cada 6-12 meses según su RCV.

Eso no es lo que piensan los autores de un estudio publicado el pasado año en el British Journal of  General Practice: The rise of colesterol testing: how much is unnecessary?Br J Gen Pract. 2011 February 1; 61(583): e81–e88 (doi:  10.3399/bjgp11X556245)

En él, siguen la evolución de las analíticas realizadas en los últimos 20 años en la región de Oxfordshire y su variación en el tiempo. El número total en ese periodo aumentó unas 15 veces. Además entre un 42% y un 79% de los test realizados en los últimos años, pudieran considerarse innecesarios. El rango lo marcan entre la realización de uno cada tres años si se ha alcanzado el objetivo, con o sin tratamiento farmacológico, y uno anual si no se ha alcanzado el objetivo. No más. La monitorización más frecuente, según dicen, puede reflejar más errores en la medición que no cambios reales, los cuales no se detectarían en pacientes cumplidores hasta los 4 años. También, para una correcta valoración de los resultados analíticos hay que tener en cuenta que la no cumplimentación de los tratamientos con estatinas puede llegar al 25%. Este estudio tiene varias limitaciones, entre ellas las de no conocer si los test solicitados eran para monitorización o diagnóstico, o también no diferenciar los pacientes en tratamiento farmacológico de los que no.

Recordamos también que las guías NICE marcan una tendencia similar respecto a las analíticas. No considera que haya objetivos de tratamiento de niveles de colesterol total o de LDL para el caso de la prevención primaria y pacientes tratados con estatinas. Para estas guías, una vez que una persona ha iniciado tratamiento con estatinas para prevención primaria, el repetir determinaciones analíticas no es estrictamente necesario. En los casos de prevención primaria y alto riesgo, aconsejan prescribir 40 mg de simvastatina, control de la función hepática a los 3 meses, y 1 año, y no hacer otras determinaciones a no ser que esté indicado clínicamente.

José E. Romero (tutor MFyC)

Ane Marie Tataru (R1 MFyC)

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