Prescripción individualizada de ejercicio físico II: Anamnesis

Tal y como comentábamos hace unas semanas, hay que realizar una correcta prescripción de ejercicio con una posología adecuada como si fuera de un medicamento.

Antes de todo, es conveniente identificar el grado de nivel de actividad física actual. Para ello, es importante realizar una anamnesis detallada sobre las actividades cotidianas tanto en su tiempo libre como en el campo laboral. No nos sirve el típico “yo no paro en todo el día” ni el “yo vengo cansado del trabajo”. No hay que menospreciar la carga laboral pero es importante saber qué tipo de actividad se realiza. No será lo mismo la actividad que realiza un cartero (todo el día caminando) que la que realiza un ama de casa (actividades aeróbicas y anaeróbicas poco intensas y poco mantenidas) o un administrativo (prácticamente sedentario) o un albañil (principalmente un trabajo de fuerza).

Cuantificar la actividad física realizada puede ayudar a detectar sedentarismo, así como para tipificar el control de un buen hábito en actividad física. Existen numerosos métodos validados para valorar la actividad física y ninguno muestra diferencias significativas en cuanto a su eficacia respecto de los otros. Se pueden clasificar en métodos subjetivos, como pueden ser tests de actividad física, y métodos objetivos de alta complejidad, como el agua doblemente marcada y la calorimetría, y métodos objetivos de baja complejidad como la monitorización de frecuencia cardiaca, los acelerómetros y los podómetros. En los últimos tiempos, adquiere relevancia el podómetro como herramienta más generalizada en los diferentes estudios para medir la actividad física e incluso se viene utilizando como herramienta de intervención de promoción de actividad física.

Si resulta que el sujeto ya realiza una actividad física en su vida cotidiana adecuada para su edad y su patología, la actitud es clara: reforzar esa actitud y animarlo a que continue con ello. Si por el contrario es sedentario o la actividad que realiza es insuficiente deberemos realizar una prescripción de ejercicio. Es posible que una patología determinada pueda modificar la prescripción, pero en las próximas semanas iremos especificando la prescripción en cada una de las patologías más prevalentes, sin olvidar nunca que la prescripción de ejercicio es individualizada y por lo tanto es muy difícil generalizar y realizar pautas estándar.

Siguiendo con la anamnesis es importante preguntar sobre los antecedentes de ejercicio y de deporte así como sobre los condicionantes que pueden ayudar y/o perjudicar: climatología, accesos a centros deportivos, apoyo y entorno familiar y de amigos, horario de trabajo, carga laboral/doméstica, condicionantes económicos, etc. También es esencial preguntar y explorar sobre las expectativas, miedos, prejuicios, etc que puede tener el sujeto a la hora de practicar ejercicio o deporte.

El siguiente paso sería explorar en que estado del cambio de conductas según el modelo transteórico de Prochaska y Diclemente. Si se encuentra en una etapa precontemplativa no nos quedará otra que dar consejo e información de los beneficios de la actividad física para su salud y estar a la expectativa que pueda cambiar en próximas visitas. Si en cambio se encuentra en una fase contemplativa o de preparación podemos orientarlo realizando una prescripción. Es en ese momento donde podemos y debemos intervenir realizando un plan de actividad física y de ejercicio.

Manuel Sarmiento Cruz


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